Ese escrito que aparece de la nada


07.06.12
Hoy es un jueves que parece viernes. No lo he visto aún y mi mente me recuerda la cantidad de cosas por pensar. He pretendido olvidarme de buena parte de ellas moviendo eso que las personas le dicen recuerdos de cosas particulares. Quizá tonto. Sin embargo; el recuerdo de aquel día ciertamente me hizo un poco de bien. Recordarlo a él, justo hoy  me hace bien. Espero verlo hoy. Espero levantarle el ánimo a ella. Espero saber bien qué digo en momentos como este. «No es lo mismo si no un mal sueño». Lucía... Lucía, Lucía. Creo que se me hace la vida menos difícil. Creo que últimamente me siento más ella. No las dos, más ella.
Quiero tocar el piano.
Algún día, pienso. Quiero aprender a tocar el piano, tocar jazz y ver si puedo tocar música clásica. Tocar blues.
Me pregunto qué sería si en alguna (hipotética) vida pasada yo haya sido música y no la cuasi escribidora. Quién sabe. Me pregunto si Simone se hacía algunas preguntas que a veces yo me hago. Esas preguntas medio raras que sabes que existen y que están pero no tienes idea de qué exactamente te quieren decir.
Espero.
Sombra precipitada de pérfida desesperación.
Timbro.
Sonrío y canta Amy. Chasqueo los dedos un poco. Atardece, ese atardecer otoñal que es menos naranja-amarillo-rojo pero sigue siendo hermoso. Ruidos. Probablemente alguien llegue y tú no sepas cómo seguir con esto. El perro del vecino ladra de  nuevo. Los vecinos gritan como siempre. Gritan y gritan como si  se les fuera a acabar la vida, algún día haré un cuento sobre ellos. La suicida no se mata y Luciana Annunciacao tan enamorada y viva muere quién sabe cómo. Yo digo que fue el cigarro. Quizá algún día ella venga y me diga cómo fue. Yo solo sé que se moría y escribí. Nada más. Yo tecleo una y otra vez y no puedo evitar sentir ese extraño placer que me dan las palabras al hacerse. Es una deliciosa catarsis.
Catarsis, en mi casa usaban esa palabra desde que era pequeña. Me era tan natural. Haber sabido que de ella hablaba Aristóteles. Pantalla en negro. Pantalla ya no tan en negro por que las palabras la van aclarando. Hoja en blanco. Hoja blanca-negra.
Escribir... escribir en días tan necesarios y sentir que así esa otra no se muere. Te da miedo que se muera un poco y al escribirse las palabras son las dos quiénes escriben.
Escribir me hace bien. Escribir también hace mal. La literatura no salva gente. La literatura no es de ayuda para la autoestima y los sentimientos. Carey, Carey... cómo hacerte entender eso. La literatura, la literatura es como ese primer amor imborrable que sabes que nunca se irá. Tan necesaria, pero a la vez tan dadora de libertad.
Quiero hacerla sonreír, un poquito al menos. Ya no sé qué hacer.
Quiero. Querer tanto y no poder hacer mucho es frustrante.

Comentarios

  1. Srta. Gomez, me he sentido como cuando empiezo a escribir sin saber como, sin saber para que lo hago. Palabras sin inicio y final, palabras que unen y separan.

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  2. Lorena, exacto, palabras que nos rayan la vida cada que intentamos escribir algo.

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  3. Respuestas
    1. Gracias! Me alegro que gustara de esa manera!

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  4. Me gustó muchísimo, La Horita. Me pregunto por qué recién lo leo.

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    1. Pablito! Gracias, tú eres una de esas voces críticas que valoro mucho.

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  5. Y de seguro lo has logrado.
    Un agrado estar aquí.
    Cariños para ti.
    mar

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