La sorpresa de Luciana Annunciacao

Luciana Annunciacao  probablemente cometió el peor error de su vida. Lo presintió desde antes de hacerlo.
Es de mañana y no sabe si pararse. Luciana Annunciacao solo quiere a esa persona de nuevo. Contemplarlo en el silencio como la noche anterior. Qué dichosa fue, piensa. Y, sin embargo, ella no sabe que eso la llevó al, probablemente, peor error de su vida. A pesar de todo eso a ella solo le importa verlo de nuevo. Una voz que no es de ella y que resulta el eco de la voz de otra le dice que es idiota. Ella se ríe al escuchar eso en su mente tan nítidamente y se levanta, prende un cigarro y aspira hondo como para que cale en su alma. Se pone un par de zapatos que la elevan algunos centímetros a pesar de no ser baja. Se pone el vestido crema y se deja el pelo suelto tan negro como de costumbre. Piensa en eso que acaba de hacer la tarde anterior y se recrimina,  su mente regresó de la ensoñación.
Suena el teléfono. Es esa existencia y ella no puede evitar sentirse feliz, es la corroboración de que se verán en un lugar que le queda a menos de quince minutos de donde vive. Él suena preocupado… Que no debiste haber hecho eso, le dice. No tenías qué preocuparte por tales cosas. Ella suaviza la voz y dice que nada pasa. Que se calme. Que siente no haber hecho nada malo aunque por dentro una voz le recrimine haber cometido el peor error de su vida. Él se disculpa por aquello y que ya está en el café donde quedaron en verse, entonces corta. Y el cigarro sigue vigente aún, el departamento apesta a nicotina. El cuarto apestaba a nicotina aún tres días después. Ella sonríe y piensa que debe apresurarse, anda medio embobada, medio tonta, cuasi enamorada. Carga el celular con los audífonos poniéndoselos en los oídos, no va a hablar con nadie pero al menos así no parece loca cuando habla en voz alta a mitad de la calle. Sabe que está radiante. Sabe que parece algo tonta en esta situación y aún así sabe mucho. Sabe que hablarán de alguien interesante hoy. Sabe que sonreirá y será feliz a pesar de cargar con la carga de haber hecho eso ayer. Se llevará ese secreto a la tumba. Pero hay algo que Luciana Annunciacao no sabe, y es que tan pronto cierre la puerta al salir, ella quedará fría. Tiesa. Muerta. Finita.

Comentarios

  1. LA HORAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

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    1. Tigreeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.

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