Un intento de reexploración

Lunes 2011-07-25
Hoy la ninfa se siente en su mundo…Quiere perderse en la inspiración de sus días, aunque la distancia de sus existencias la frustra. Pero nada es imposible…
Hoy es uno de esos días. Sí, de esos días magistrales en los que al fin, después del caos de las cosas normales, viene el caos de ideas. Pandemonio maravilloso. Supongo, que para tener algunos días ya de vacaciones de la universidad, me debería encontrar tirada en un sofá haciendo cualquier cosa menos, una lista de libros a los cuales planeo devorar sin mesura. Leer  buenos escritos me inspira, siempre. Acabo de comenzar a escribir algo que supongo será medianamente grande y espero que esta vez mi obsesión por perfeccionar todo no haga que deje ese texto como he dejado a otros por querer cambiarle todo y no querer perder su esencia. Aquel texto me tiene perdida entre divagaciones y cavilaciones completamente eternas. Ando como sonámbula, dándole vueltas a mi casa una y otra vez sin alguna razón precisa mientras ando en mi mundo. Me encanta eso, hacia mucho que no pasaba. Ando perdida incluso ahora con el corazón rebosante de esa emoción  extraña que solo siento cuando comienzo a escribir algo y el placer de las palabras me abstrae, aún temiéndole  a la página en blanco , o cuando algún libro logra seducirme y me pierdo en sus páginas hasta el finito, y también con algo más, una existencia en especial también tiene esos efectos sobre mí,y creo que más que eso. Escribo una y otra vez en mi mente  creyendo que esta podrá guardarlo todo, pero  a veces suelo irme demasiado lejos y ya no sé si pueda rememorar eso. Ya lo dije, leer las cosas buenas suele inspirar, al menos en mi caso, de una manera colosalmente alucinante. Leo a mi novelista favorita, leo un libro de ella que no había leído antes, supongo que ya era hora, esa extraña parte voraz que tengo me decía que ya era hora de comenzar a leer los libros de la lista mental, esos que sé que quiero, que debo de manera imperante leer. Necesitaba un poco de descanso, terminaron los días estresantes y al fin, el primer día que mi cuerpo pudo hacerlo después de tanto, pude dormir más de catorce maravillosas horas, cosa extraña por que me estaba acostumbrando a que mi máximo se redujera  a seis y a la nimiedad de nada. Después de aquella modorra histórica, al fin volvieron los sueños extraños y el insomnio que viene a despertarme como un reloj biológico para tener esos momentos extraños de soledad y silencio. El estrés me tenía un poco abarrotada,  mis horas de sueño se redujeron por obligación, la mente la tenía ocupada y lo dormido se limitaba a reparar el cuerpo. Miento si digo que no extrañaba a los sueños extraños, aunque ahora están cobrando con creces todo el tiempo en ausencia, basta que pestañee para estar en ellos. Pero  mi propia curiosidad es grande y quiere saber que se deviene hoy y mañana, tengo curiosidad por lo que yo misma trato de decirme, supongo que mi inconsciente es capaz de admitir lo que mi orgullo nunca me deja, ese orgullo que es como un monstruo gigantesco y hercúleo, uno  que me ha acompañado desde que tengo memoria, y tengo total seguridad en afirmarlo, sé que a los cinco ya era una pequeña orgullosa y con ideas un tanto raras para una niña de mi edad, los esbozos que tengo de mi infancia no son los más claros, todo los seres corrompemos nuestros recuerdos con o sin intención. Pero así está bien, son nuestros recuerdos por eso. Dicen que tengo buena memoria, pero estoy segura que muchos de mis recuerdos están trastocados de alguna manera o quizá no recuerde algo, que para alguien en alguna de esas memorias sea trascendental, que sé yo, siempre hay una variante. Supongo que en buena parte es por eso que escribo aquel texto, contando por algún lado sin querer, como siempre, alguna cosa mía de forma subrepticia, alguna que en algún tiempo, al leerlo aparezca y vea que tanto cambió la versión. O acaso si se mantuvo constante con el tiempo. Hay cosas que deseamos recordar de la manera más precisa porque no habrá forma de mejorarlas. Son esos momentos inmejorables, que si bien es cierto anhelamos guardar en nuestra frágil memoria, no hay nada mejor que explotarlos en ese instante. Resulta mejor vivirlos. Es tiempo de dejar un poco los conflictos internos, de lamentarse, de olvidarse de la impotencia. Es tiempo de escribir y dejarse llevar por completo por las palabras que vienen solas en el aire. De cerrar los ojos y pensar a  la distancia, en la inspiración de siempre. Algo demasiado infalible. Sé que sigue ahí, sé que siempre lo estuvo.

Comentarios

  1. Qué torrente de ideas!
    Me hacen sonreir, casi con cariño por las que identifico en mi, casi con curiosidad por las que no.
    ¿Cuál es tu novelista favorita? También me sucede, cuando un libro me gusta, casi pareciera que esté escribiendo otro mentalmente. Luego, ay! por el camino se me escurre el agua de las manos y sólo llego al papel con ellas mojadas.
    Pero también sé que sigue ahí.
    Un abrazo grande

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  2. Sqa: Perdona la demora en responder, mil gracias leer tus comentarios suelen ponerme de un enorme buen humor. Qué bueno que estos escritos puedan robarte una sonrisa. Y, ¡exacto!, comenzamos a escribir otra historia en nuestra mente y al final las ideas empiezan a ser tantas que resulta un tanto difícil ordenarlas, y pues con la pregunta, me considero una lectora asidua de I. Allende.

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  3. UN ABRAZO ENORMEEEEEEEEEEEEEE, Siempre te recuerdo, besos.
    mar

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  4. Es muy interesante y lindo lo que escribes ^^ ¿Pero sabes quién también es muy interesante y linda?

    ...

    Yasmín! :P

    Saludos.

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  5. Mar: Gracias!!! Mil disculpas la demora! Qué maravilloso verte!
    Poseidón: Gracias por lo primero, por lo último me pregunto de donde conoces a mi prima.

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